viernes, 22 de septiembre de 2017

Falacia neocatecumenal de la "iglesia de las cuatro viejas"




Uno de los cuentos apocalípticos que más gusta repetir a los miembros del Camino Neocatecumenal es el de las iglesias vacías, abandonadas, desangeladas y cochambrosas a las que sólo acuden “cuatro viejas” (“amorosa” muestra de irrespeto kikil hacia las señoras mayores) que no tienen nada mejor que hacer y cuya fe, como la de los sacerdotes que custodian esas iglesias vetustas y vacías, no interesa a nadie.

Las "cuatro viejas" preparando el itinerario para recorrer todas las iglesias europeas en una tarde, sin saltarse ninguna
Eso sí, son cuatro viejas indestructibles e incansables, pues llevan más de cuarenta años sosteniendo ellas solitas todas las iglesias conocidas por los neocatecúmenos que repiten y contribuyen a la difusión de tales trolas asegurando que lo que cuentan sucede en su parroquia y en la de su primo y en la del bedel del trabajo.

Por eso, para tranquilizarles, he querido acercarles la realidad de una parroquia concreta: la parroquia de San Juan de Mirasierra, en Madrid.

El párroco de San Juan de Mirasierra es neocatecúmeno como los agoreros de las iglesias de las cuatro viejas inagotables, así que quiso abrir su parroquia al CNC. Pero la cosa no cuajaba, y pasaban años y no cuajaba, y seguían pasando años y no cuajaba. Entonces, para que el pobrecito párroco no se deprimiera y para no tener que dedicar los salones uterinos a otras actividades, Kiko dispuso enviar allí una “comunidad en  misión” de tunicados. El resultado fue el mismo: dos comunidades en no se sabe cuantos años.

102 jóvenes suben a los autobuses
Desde el año pasado hay allí siete comunidades, pero no porque hayan tenido éxito entre el vecindario, sino porque les “trasplantaron” a las seis o siete comunidades que echaron de otro barrio de Madrid. Así que para la mentalidad de un neocatecúmeno, San Juan de Mirasierra es una parroquia “de las suyas”, de las que si no fuera por ellos la parroquia se iba al garete porque sólo quedarían las “cuatro viejas” inmortales que están en todas.

Pues no.

Paradita de 102 jóvenes para visitar a las dominicas de Lerma
Y a la propia página web de la citada parroquia me remito para demostrar que no.

Porque sabido es que sólo son reducidísimo porcentaje de los neocatecúmenos camina en la parroquia que les corresponde, es decir, más del 90% de los neocatecúmenos no son feligreses de la parroquia en la que caminan. Por tanto, una de dos, o miente quien puso la noticia en la página web de San Juan de Mirasierra presumiendo de los muchos jóvenes y monitores “todos de su parroquia” o miente el mantra kikil.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

¡Qué importante es el dinero para el Camino!




Otra aportación de Corona Histérica, lo mejor está en algunas de las respuestas que se hacen llegar a quien plantea la duda.



Estas son algunas de las respuestas:




Tras aclarar que el kikokamino no tiene nada que ver con la Iglesia primitiva, Liturgia y Tradición Católica (que es una página web de República Dominicana), se dedica, recortes de los kikotretos en mano, a mostrar aspectos del pensamiento de los iniciadores que los sitúan fuera de la Iglesia Católica:


Pego a continuación el comentario de Liturgia y Tradición Católica para que se vea mejor: "Miren que opina Carmen Hernández, una de los fundadores (sic) del Kamino sobre exponer al Santísimo".

Y resulta que lo que opina Carmen, además de ser una "papanatada" sin fundamento, se asemeja mucho a una burla hacia las disposiciones de la Iglesia Católica:  "La Iglesia Católica adquiere tal obsesión sobre la presencia real que para ella es todo presencia real.

Empiezan las grandes exposiciones al santísimo (sin mayúsculas, para resaltar la falta de respeto), que nunca habían existido, porque la presencia era para la celebración eucarística y no al revés. El pan y el vino no son para ser expuesto, porque se corrompen. El pan y el vino son para comerlos y beberlos. Y siempre les digo a los Sacramentinos de Roma, que se han hecho una custodia enorme: si Jesucristo hubiese querido la Eucaristía para estar ahí se hubiese hecho presente en una piedra que no se corrompe.

El pan es para el banquete, para llevarnos a la Pascua. La presencia real es siempre un medio para llevarnos a un fin, que es la Pascua. No es un absoluto, Jesucristo está presente en función del misterio pascual."

Son sus palabres: la presencia del mismo Dios no es lo fundamental, no es lo importante, no es un absoluto, sino un medio. Porque para esta iniciadora, fundadora de nada, todo gira en torno al hombre y nada hay más importante que arrastrar al hombre a donde ella diga. 

Y sigue la perorata, haciendo juicios sobre las intenciones de los demás (¡cuando no!), inventando y deformando la doctrina católica:














Ante semenjante esperpento, me quedo con el comentario de Félix que repito ampliado para que se pueda leer:


lunes, 18 de septiembre de 2017

Anécdota del Concilio Vaticano II




Ya que los amorosos hermanos kikos son tan fans del Concilio Vaticano II, les traigo una anécdota que estoy segura desconocen. Como igualmente imagino que desconocerán quien fue el cardenal al que los respetuosos obispos conciliares no quisieron escuchar, lo que no es en absoluto óbice para que algunos de ellos se apresuren a mal-decir y mal meter contra él, dando pruebas y hechos concretos de lo que les sale de dentro.

El relato procede de un reporte del Dr. Robert Moynihan (el reporte completo del Dr. Moynihan no está disponible actualmente en internet). En el 2012, el Dr. Moynihan había conocido al historiador de la Iglesia, Mons. Brunero Gherardini. Moynihan lo relata así:

Mons. Gherardini
Entonces pregunté [a Mons. Gherardini] sobre el Concilio. Lo que sea que piense sobre el Concilio, dije, tengo siempre una imagen en mi mente: un envejecido Cardenal Alfredo Ottaviani, ahora ciego, de alrededor de 80 años, cojeando, la cabeza del Santo Oficio también el jefe principal de la doctrina de la Iglesia, nació en Trastevere de padres que tuvieron muchos hijos, un Romano de Roma, del pueblo de Roma, toma el micrófono para hablar a los 2.000 obispos reunidos. Y, mientras habla, suplicando a los obispos que consideren los textos que la curia se ha pasado preparando por tres años, de repente apagaron su micrófono. Él siguió hablando, pero nadie podía escuchar ni una palabra. Entonces, perplejo y nervioso, dejó de hablar, confundido. Y los padres en la asamblea comenzaron a reír, y luego a aclamar…

 “Sí”, dijo Gherardini. “Y fue apenas el tercer día”.

“¿Qué?”, dije.

“Apagaron el micrófono de Ottaviani en el tercer día del Concilio”.

“¿En el tercer día?” dije. “No sabía eso. Creí que fue después, en Noviembre, después de que el grupo progresista se había vuelto más organizado…”

“No, fue en el tercer día, 13 de Octubre de 1962. El Concilio comenzó el 11 de Octubre”.

“¿Sabe quién apagó el micrófono?

“Sí”, dijo. “Fue el Cardenal Liénart de Lille, Francia”

“Pero entonces”, dije, “Casi se podría argumentar, tal vez, que semejante violación del protocolo, haciendo imposible para Ottaviani el exponer sus argumentos, de alguna manera hace de lo que vino después, bueno, en cierto sentido, indebido…”

“Algunas personas argumentan esto”, aceptó Gherardini.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Abusos tras el CV II




Corona Histérica me facilita la referencia a una carta secreta que se hizo llegar a todas las Conferencias Episcopales a un año de la conclusión del Concilio Vaticano II.

SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

Una vez que el Concilio Vaticano II, recientemente concluido, ha promulgado documentos muy valiosos, tanto en los aspectos doctrinales como en los disciplinares, para promover de manera más eficaz la vida de la Iglesia, el pueblo de Dios tiene la grave obligación de esforzarse para llevar a la práctica todo lo que, bajo la inspiración del Espíritu Santo, ha sido solemnemente propuesto o decidido en aquella amplísima asamblea de Obispos presidida por el Sumo Pontífice.

A la jerarquía, sin embargo, corresponde el derecho y el deber de vigilar, de dirigir y promover el movimiento de renovación iniciado por el Concilio, de manera que los documentos y decretos del mismo Concilio sean rectamente interpretados y se lleven a la práctica según la importancia de cada uno de ellos y manteniendo su intención. Esta doctrina debe ser defendida por los Obispos, que bajo Pedro, como cabeza, tienen la misión de enseñar de manera autorizada. De hecho, muchos pastores ya han comenzado a explicar loablemente la enseñanza del Concilio.

Sin embargo, hay que lamentar que de diversas partes han llegado noticias desagradables acerca de abusos cometidos en la interpretación de la doctrina del Concilio, así como de opiniones extrañas y atrevidas, que aparecen aquí y allá, y que perturban no poco el espíritu de muchos fieles. Hay que alabar los esfuerzos y las iniciativas para investigar más profundamente la verdad, distinguiendo adecuadamente entre lo que debe ser creído y lo que es opinable; sin embargo, a partir de documentos examinados por esta Sagrada Congregación, consta que en no pocas sentencias parece que se han traspasado los límites de una simple opinión o hipótesis y en cierto modo ha quedado afectado el dogma y los fundamentos de la fe.

 
Es preciso señalar algunas de estas sentencias y errores, a modo de ejemplo, tal como consta por los informes de los expertos así como por diversas publicaciones.
  1. Ante todo está la misma Revelación sagrada: hay algunos que recurren a la Escritura dejando de lado voluntariamente la Tradición, y además reducen el ámbito y la fuerza de la inspiración y la inerrancia, y no piensan de manera correcta acerca del valor histórico de los textos.
  2. Por lo que se refiere a la doctrina de la fe, se dice que las fórmulas dogmáticas están sometidas a una evolución histórica, hasta el punto que el sentido objetivo de las mismas sufre un cambio.
  3. El Magisterio ordinario de la Iglesia, sobre todo el del Romano Pontífice, a veces hasta tal punto se olvida y desprecia, que prácticamente se relega al ámbito de lo opinable.
  4. Algunos casi no reconocen la verdad objetiva, absoluta, firme e inmutable, y someten todo a cierto relativismo, y esto conforme a esa razón entenebrecida según la cual la verdad sigue necesariamente el ritmo de la evolución de la conciencia y de la historia.
  5. La misma adorable Persona de nuestro Señor Jesucristo se ve afectada, pues al abordar la cristología se emplean tales conceptos de naturaleza y de persona, que difícilmente pueden ser compatibles con las definiciones dogmáticas. Además serpentea un humanismo cristológico para el que Cristo se reduce a la condición de un simple hombre, que adquirió poco a poco conciencia de su filiación divina. Su concepción virginal, los milagros y la misma Resurrección se conceden verbalmente, pero en realidad quedan reducidos al mero orden natural.
  6. Asimismo, en el tratado teológico de los sacramentos, algunos elementos o son ignorados o no son considerados de manera suficiente, sobre todo en lo referente a la Santísima Eucaristía. Acerca de la presencia real de Cristo bajo las especies de pan y de vino no faltan los que tratan la cuestión favoreciendo un simbolismo exagerado, como si el pan y el vino no se convirtieran por la transustanciación en el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, sino meramente pasaran a significar otra cosa. Hay también quienes, respecto a la Misa, insisten más de la cuenta en el concepto de banquete (ágape), antes que en la idea de Sacrificio.
  7. Algunos prefieren explicar el sacramento de la Penitencia como el medio de reconciliación con la Iglesia, sin expresar de manera suficiente la reconciliación con el mismo Dios ofendido. Pretenden que para celebrar este sacramento no es necesaria la confesión personal de los pecados, sino que sólo procuran expresar la función social de reconciliación con la Iglesia.
  8. No faltan quienes desprecian la doctrina del Concilio de Trento sobre el pecado original, o la explican de tal manera que la culpa original de Adán y la transmisión del pecado al menos quedan oscurecidas.
  9. Tampoco son menores los errores en el ámbito de la teología moral. No pocos se atreven a rechazar la razón objetiva de la moralidad; otros no aceptan la ley natural, sino que afirman la legitimidad de la denominada moral de situación. Se propagan opiniones perniciosas acerca de la moralidad y la responsabilidad en materia sexual y matrimonial.
  10. A todo esto hay que añadir alguna cuestión sobre el ecumenismo. La Sede Apostólica alaba a aquellos que, conforme al espíritu del decreto conciliar sobre el ecumenismo, promueven iniciativas para fomentar la caridad con los hermanos separados, y atraerlos a la unidad de la Iglesia, pero lamenta que algunos interpreten a su modo el decreto conciliar, y se empeñen en una acción ecuménica que, opuesta a la verdad de la fe y a la unidad de la Iglesia, favorece un peligroso irenismo e indiferentismo, que es completamente ajeno a la mente del Concilio.
Este tipo de errores y peligros, que van esparciendo aquí y allá, se muestran como en un sumario o síntesis recogida en esta carta a los Ordinarios del lugar, para que cada uno, conforme a su misión y obligación, trate de solucionarlos o prevenirlos.

Este Sagrado Dicasterio ruega insistentemente que los mismos Ordinarios de lugar, reunidos en las Conferencias Episcopales, traten de estas cuestiones y refieran oportunamente a la Santa Sede sus determinaciones antes de la fiesta de la Navidad de nuestro Señor Jesucristo del presente año. Esta carta, que evidentes motivos de prudencia impiden hacer pública, los Ordinarios y otros a los que éstos consideren oportuno comunicarla, deben mantenerla en estricto secreto.

Roma, 24 de julio de 1966.
Alfredo Card. Ottaviani

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